Sevilla conserva desparramadas por sus plazuelas, jardines y avenidas, las esencias del cante jondo. Son los Monumentos a los Flamencos.

Fotografía: Rafael R.
Para poder interpretar esta postal hemos de considerar que si Frank Sinatra siempre será la voz, Antonio Mairena siempre será la voz del cante jondo gitano. El monumento en honor a su memoria ( Mairena del Alcor, 1902-1983 ) se erige en un pequeño parque junto al Guadalquivir, muy cerca de la Maestranza. Desde allí se divisa en la otra orilla Triana, a la que tanto evocó D. Antonio en sus cantes. El antiguo arrabal de Taryana es patria de marineros, pintores, poetas, toreros, médicos, artesanos, cuna de arte genérico, donde vive en su gente la especial simpatía del angel o “age”, y donde aún resuena en el eco de sus corrales la voz indómita de Antonio Mairena cantando por Siguiriyas. El decidió por voluntad propia asumir la inspiración divina para derramar su arte, obteniendo por ello la llave del cante, llegando a dominar todos los palos conocidos del arte flamenco. Había mamado de los viejos cantaores de Alcalá de Guadaira, de Utrera, de Dos Hermanas, poblaciones muy cercanas a Sevilla, de la misma Triana. Juan Talega, Joaquín el de la Paula, Manolito de María, y tantos otros,…En 1960 publicó, junto a Jose Manuel Caballero Bonald, la Antología del Cante flamenco y cante gitano, libros y discos fundamentaes del acervo cultural universal. Sevilla congrega cada dos años entorno al arte que Mairena llevó al gran público La Bienal de Arte Flamenco, donde cada dos años los artistas más destacados del panorama internacional llevan a distintos escenarios las últimas tendencias del compás, así como los viejos y nuevos estilos de este gran patrimonio andaluz con vocación universal.
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