Francisco Sánchez Gómez (Algeciras, Cádiz, 1947) aprendió a tocar la guitarra cuando ya sabía hacer compás, desde muy niño. Ella será su templo.

Un padre severo y exigente que sólo sonreía cuando el niños tocaba diez o doce horas le llevó por el camino del tesón y la constancia. Con doce años tocaba en público y ganaba dinero con las seis cuerdas. El inicio artístico con su amigo y compañero de profesión en el mundo flamenco, Camarón de la Isla, supuso para la historia de este arte un punto y aparte, que muchos críticos aún están estudiando, y que ha sido un referente para todos los artistas flamencos que han aparecido despues. Su técnica perfecta, su personal universo de falsetas creadas por él mismo, su sello al escuchar toda su discografía, tanto con Camarón como en solitario, lo convierten por derecho propio en el mejor, no por nececidad de buscar a alguien que lo sea, sino más bien por entidad, porque al escuchar su guitarra, dejamos de oir el instrumento, y comenzamos a oirle a él. Sin más comentarios, os dejo este video, un mínimo apunte de toda una trayectoria genial, o mejor dicho, imprescindible, total.
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